NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA DE LA NOCHE

La Natividad del Señor. Hacia 1400. Antifonario. Florencia, Italia.

 

Salmo 95 (96)

ORANDO [CON] EL SALMO RESPONSORIAL

Al nacer el Hijo, un gran júbilo se levantó en Belén: ángeles bajaban del cielo cantando himnos, y sus voces eran truenos potentes. Al oír los cantos de alabanza vinieron los mudos a glorificar al Hijo. ¡Bendito sea el Niño por quien Eva y Adán volvieron a su primitiva inocencia! Llegaron también los pastores con los mejores regalos de sus rebaños: queso, leche, tierna carne y hermosos cantos. Dieron la carne, con sabia discreción, a José, la leche a María, y los cantos al Hijo. También dieron un cordero al Cordero de Pascua, un cordero primogénito al Primogénito, una víctima a la Víctima, un cordero mortal al Cordero inmortal. ¡Feliz suceso: el cordero ofrecido al Cordero! Balaba el cordero primogénito delante del Primogénito, como si cantara alabanzas al Cordero que suprimió el sacrificio de corderos y toros. Cantan al Cordero pascual que nos trajo la Pascua del Hijo. Los pastores, cayado en mano, lo adoraron y saludaron con proféticas palabras: “¡Salve Pastor supremo! El cayado de Moisés alaba a tu cayado ¡Tú eres el Pastor universal! (Efrén de Nísibe, Himno 5° de Navidad, 1-3).

 

¡REPITE, ASIMILA, VIVE LA PALABRA! REPITE UNA Y OTRA VEZ:

{inspirando}

 ¡Hoy nos ha nacido un Salvador!

{espirando}

 ¡El Mesías, el Señor!

 

«La oración es la vida del corazón nuevo. Debe animarnos en todo momento. Nosotros, sin embargo, olvidamos al que es nuestra Vida y nuestro Todo. Por eso, los Padres espirituales, en la tradición del Deuteronomio y de los profetas, insisten en la oración como un “recuerdo de Dios”, un frecuente despertar la “memoria del corazón”: “Es necesario acordarse de Dios más a menudo que de respirar”» (Catecismo de la Iglesia Católica 2697).

 

Leccionario: 95,1-3. 11-13

Liturgia de las Horas: 95,1-3. 11-13

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre.

 

Día tras día, proclamen su victoria,

anuncien su gloria entre las naciones,

 y sus maravillas entre los pueblos.

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque Él viene a gobernar la tierra:

Él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad.

 

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

 cantad al Señor, bendecid su nombre.

 

Proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones.

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque.

 

Delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra

regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad.

 

SUGERENCIA PARA LA JACULATORIA

¡Hoy nos ha nacido un Salvador // El Mesías, el Señor!

  

NOTAS EXÉGETICAS AL SERVICIO DE LA LECTURA ORANTE

(a) Los salmos de YHVH Rey, como el 95; 96 y 97 son poemas utilizados por la Liturgia en el  tiempo navideño: ¡los tres han sido elegidos para cada una de las tres misas de Navidad. Los tres forman parte de un conjunto que, hablando en términos musicales, ha sido denominado: ‘Oratorio para la venida del Reino’, formado por los 7 Salmos que van desde el Sal 92[3] al 98[99]. 

Veamos ahora como la sucesión de nuestros Salmos del Reino fue teológicamente (orquestada-compuesta) por los “teólogos-compositores” de la sinfonía del Salterio, con el fin de dar su tonalidad específica al 4º libro del Salterio, como también la tonalidad al Tiempo de Navidad-Epifanía. Tanto el primer Salmo (92), el quinto (96) y el séptimo (98) comienzan con una proclama, que al repetirse, queda transformada en ‘fórmula’:

El Señor reina (vestido de majestad) (92,1);

El Señor reina (la tierra goza) (96,1);

El Señor reina (tiemblen las naciones) (98,1). 

Vemos que cada uno de estos salmos desarrolla un aspecto o faceta del Reinado:

-En el 92: el Señor es Rey sobre todos los poderes y fuerzas del orbe desde siempre;

-En el 96: se proclama la revelación del Reino a todos los pueblos, pues se alegran las islas innumerables,...,la tierra se estremece,.., porque tu eres Señor altísimo sobre toda la tierra;

-En el 98: se subraya la revelación del Reino en la historia de Israel, ya que tú actúas en Jacob..., Moisés y Aarón con sus sacerdotes..., oyeron la Ley que les dio.

Los dos himnos de tono imperativo, los Sal 95 y 97 que se dirigen a los pueblos y los exhortan a reconocer y aclamar el poder del Señor (= que el Señor Reina). Ambos Salmos comienzan con:

-Canten al Señor un cántico nuevo (95,1 y 97,1).

Y ambos culminan con una amplia invitación a un júbilo cósmico,

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena..., delante del Señor que ya llega, ya llega a regir la tierra (95,11-13 // 97,7-9). Júbilo cósmico ante la Venida-Presencia del Señor en la “Carne” y en la anticipadora gloria de la Resurrección.

(b) Después de escuchar este salmo hay que entrar en el silencio, o, en una de esas, ya antes. Unirnos al canto, y después dejar que la misma oración desemboque en el silencio. Realmente, ante el misterio de su Presencia, con sólo nombrarlo, deberían detenerse los mundos; contener la respiración todas las creaturas; contemplar como la Luz infinita se eleva sobre el mundo. Y nosotros..., perdernos, desaparecer en la Luz. Después de tanto gemir, y esperar, y dudar; y creer y no creer. ¿Será lo que ocurra cuando surja “la estrella radiante” del último amanecer del mundo?  ¡Exclamemos también nosotros: “Maranathà”, “ven Señor”, “ven pronto, Señor”! (basado en Ravasi-Turoldo).

(c) Nuestro Salmo tiene su paralelo en el 1 Crónicas:

Salmo 95 (96) Biblia del Pueblo de Dios

1 Crónicas 16,23-33

Salmo 95 (96) Liturgia de las Horas

 Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

 

 canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria.

 Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

 

Porque el Señor es grande

 y muy digno de alabanza,

más temible que todos los dioses.

 

 Los dioses de los pueblos no son más que apariencia,

pero el Señor hizo el cielo;

 en su presencia hay esplendor y majestad,

en su Santuario, poder y hermosura.

 

 

 Aclamen al Señor, familias de los pueblos,

aclamen la gloria y el poder del Señor;

 aclamen la gloria del nombre del Señor.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,

 

 adoren al Señor al manifestarse su santidad:

 

¡que toda la tierra tiemble ante él!

 Digan entre las naciones: «¡el Señor reina!

El mundo está firme y no vacilará.

 

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud».

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

 regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad.

 

 

 

 Cante al Señor toda la tierra,

día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

 

 Porque el Señor es grande

y muy digno de alabanza,

más temible que todos los dioses.

 

Los dioses de los pueblos

no son más que apariencia,

pero el Señor hizo el cielo;

en su presencia hay esplendor y majestad,

en su Santuario, poder y alegría.

 

 Aclamen al Señor, familias de los pueblos,

aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del nombre del Señor,

preséntense ante él, trayendo una ofrenda.

 

 

 

 

 

¡Que toda la tierra tiemble ante él!

El mundo está firmemente establecido:

¡no se moverá jamás!

 

 

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

digan entre las naciones: «¡El Señor reina!».

 Resuene el mar y todo lo que hay en él,

regocíjese el campo con todos sus frutos.

 

 

Griten de gozo los árboles del bosque,

 griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

 

 cantad al Señor, bendecid su nombre,

proclamad día tras día su victoria.

 Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones:

 

 porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,

más temible que todos los dioses.

 

Pues los dioses de los gentiles son apariencia,

mientras que el Señor ha hecho el cielo;

 honor y majestad le preceden,

fuerza y esplendor están en su templo.

 

 

 Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

 aclamad la gloria del nombre del Señor,

entrad en sus atrios trayéndole ofrendas;

 

postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

 

 

tiemble en su presencia la tierra toda.

Decid a los pueblos: “El Señor es rey,

él afianzó el orbe, y no se moverá;

 

 

él gobierna a los pueblos rectamente”.

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

 vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque,

 

 delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra:

 regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad.

 

LA PALABRA EXPLICA LA PALABRA

Isaías 42,10: Canten al Señor un cántico nuevo.... muja el mar y cuanto contiene, las costas y sus habitantes ...

Isaías 44,23:Aclamen, cielos, porque el Señor ha actuado; vitoreen, abismos de la tierra; prorrumpan en aclamaciones, montañas; y tú, bosque, con todos tus árboles.

Isaías 49,13: Exulta, cielo; alégrate, tierra; prorrumpan en aclamaciones, montañas.

Isaías 55,12: Montes y colinas empezarán a cantar ante ustedes, y aplaudirán los árboles

Salmo 32,3-5: Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; cantadle un cántico nuevo, acompañando los vítores con bordones: que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.

Salmo 39,2. 4: Yo esperaba con ansia al Señor: él se inclinó y escuchó mi grito; (...) me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios (cf. Sal 143,9 y 148,1).

Salmo 50,12: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Sabiduría 15,1-3: Pero tú, Dios nuestro, eres bondadoso y fiel, eres paciente y todo lo administras con misericordia. Aun cuando pecamos, pertenecemos a ti, ya que reconocemos tu soberanía; pero no pecaremos, sabiendo que nos has contado como tuyos. Porque conocerte a ti es la perfecta justicia y reconocer tu soberanía es la raíz de la inmortalidad.

Mateo 24,29: Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán.

Marcos 2,22: Nadie echa vino nuevo en odres viejos; de lo contrario, el vino revienta los odres y se echan a perder odres y vino. A vino nuevo odres nuevos.

Lucas 21,25-26: Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.

Hechos 17,31: Porque [Dios] ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos (Sal 95,14ª).

Romanos 1,17: En el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe.

1 Corintios 15,25:Tiene que reinar hasta someter a todos sus enemigos bajo sus pies.

2 Corintios 5,17-18: Si uno es cristiano, es criatura nueva. Lo antiguo pasó, ha llegado lo nuevo. Y todo es obra de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encomendó el ministerio de la reconciliación.

Colosenses 1,13: Los arrancó del poder de las tinieblas y los trasladó al reino de su Hijo querido.

Efesios 1,9-10: [Dios] nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

2 Timoteo 4,1: Delante de Dios y de Jesucristo que ha de Juzgar a vivos y muertos, te pido encarecidamente, en nombre de su venida y de su reinado...

1 Pedro 1,18-20: Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes.

2 Pedro 3,13-15: De acuerdo con [la] promesa [de Dios], esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en los que habitará la justicia. Por tanto, queridos, esfuércense con esa esperanza por mostrarse en paz, sin mancha ni arruga. Piensen que la paciencia de Dios con ustedes es para su salvación.

Apocalipsis 11,15: Ha llegado el reinado en el mundo de nuestro Señor y de su Mesías reinará por los siglos de los siglos.

Apocalipsis 11,17: Te damos gracias Señor, Dios Todopoderoso el que eres y eras porque has asumido el poder supremo y el reinado.

Apocalipsis 12,10. 12: Ha llegado la victoria el poder y el reinado de nuestro Dios y la autoridad de su Mesías. (...) Por eso festéjenlo cielos y los que habitan en ellos. 

Apocalipsis 19,6-7: Oí algo parecido al clamor de una enorme multitud, al estruendo de una catarata y al estallido de violentos truenos. Y decían: “¡Aleluya! Porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su Reino (Sal 92,1; 96,1 y 98,1). Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque han llegado las bodas del Cordero: su esposa ya se ha preparado...”.

 

DE LA TRADICIÓN DE ISRAEL

Midrash Tehillim (Comentario homilético a los salmos):

Canten al Señor un canto nuevo

cante al Señor, la tierra toda:

canten al Señor, bendigan su Nombre

anuncien día tras día su salvación (Sal 96[95],1-2).

Dice Rabí Abahú: Estos tres cantos corresponden a las tres oraciones con las cuales cada día Israel alaba al Santo -bendito sea-.

- “Canten al Señor un canto nuevo” corresponde a la oración con la cual Israel alaba al Santo -bendito sea- a la mañana: pues Él renueva cada mañana la obra de la creación.

- “Cante al Señor, la tierra toda” corresponde a la oración de la tarde, después de que los seres humanos han gozado, durante el día, de la luz del sol y de su calor.

- “Canten al Señor, bendigan su Nombre”, corresponde a la oración del anochecer, cuando se bendice al Santo -bendito sea-, porque Él “oscurece los anocheceres”.

El Talmud (Nedarim 39b, Pesajim 54a. ) nos dice que siete cosas fueron creadas antes que el mundo fuese creado:

“Se ha enseñado: Siete cosas fueron creadas antes que el mundo. Son ellas: La Torá, el arrepentimiento, el Edén, la gehenna, el trono de gloria, el templo y el nombre del Mesías.

La Torá, porque está escrito: ‘el Señor me creó en el principio de su camino’ (antes de sus obras) etc. (Pr 8,22).

El arrepentimiento, porque se ha escrito: ‘Antes de que nacieran las montañas y formases etc.’ (Sal 89[90],2). ‘Vuelves al hombre hasta ser quebrantado’ (y dices: "Arrepentíos... etc." [Sal 89[90],3]).

El Edén, porque se ha escrito: ‘El Señor Dios plantó un jardín en Edén, anteriormente etc.’ (Gn 2,8).

La gehenna, porque se ha escrito: ‘Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto’ (Is 30,33)...

El trono de la gloria, porque se ha escrito: ‘Firme es tu trono desde entonces’ (Sal 92[93],2).

El templo, porque se ha escrito: ‘Trono de gloria, excelso desde el principio’ (es el lugar de nuestro santuario (Jr 17,12).

El nombre del Mesías, porque se ha escrito: ‘Será su nombre para siempre’, etc. (Sal 71[72],17; cf. 1 P 1,18-20). 

An. Chouraqui: La tradición atribuye los salmos 90-100 a Moisés. Rab y Samuel enseñaban. “cincuenta puertas fueron creadas por la sabiduría y las llaves de todas menos una fueron entregadas a Moisés ... La que falta la recibirá el Mesías

  

LOS MAESTROS DE LA FE NOS ILUMINAN

Orígenes: El canto nuevo es el del hombre nuevo. El canto nuevo es la nueva alianza.

Efrén de Nísibe: Un terror sacudirá la tierra; la trompeta hará resurgir a todos los que duermen. En presencia del Señor la tierra se agitará como las olas del mar; un fuego terrible precederá al Señor para purificar la tierra de todas sus iniquidades. Los infiernos abrirán sus puertas, la muerte será destruida. Al sonido de la trompeta, el polvo humano que había perecido volverá a tener espíritu y vida. En un abrir y cerrar de ojos, la multitud inmensa, que yace en el lugar de los muertos, se pondrá en movimiento como los peces del mar, los huesos buscarán reunirse desde todas partes, e irse completando. Todos los hombres resurgirán y gritarán: ¡Gloria a aquel que en su bondad nos ha reunido y resucitado!... Todos aquellos que habían amado al Esposo serán elevados sobre las nubes ante su presencia....

Atanasio de Alejandría: Si te sobrevino la cautividad, y la casa fue derribada y vuelta a edificar, canta lo que se contiene en el Salmo 95 (Alusión al título del salmo en los LXX: “Cuando la casa fue reconstruida después de la cautividad”)

Eusebio de Cesarea (atribuido):Este salmo anuncia las dos venidas del Señor, pero habla, sobre todo, de la segunda. Con todo derecho manda presentar un ‘canto nuevo’, pues anuncia que se producirá una conmoción y un gran cambio de las realidades antiguas, anticipando un inédito estado de cosas.

Cirilo de Alejandría: Sólo en (el Rostro del Hijo) se manifiesta la belleza del Padre. Cuando el Padre hizo resplandecer para nosotros su Rostro, en el Hijo, nos convertimos hacia el Dios vivo y verdadero. 

Cirilo de Alejandría: Canten un canto nuevo porque todo ha sido renovado en Cristo. ¿Qué debemos cantar? ¡Qué Cristo ha obrado maravillas!

Jerónimo Presbítero: El canto nuevo es el Hijo de Dios crucificado. Jamás se había escuchado algo semejante Tú no creaste en vano a los hijos de los hombres: les diste la esperanza de la resurrección. ¡Con cuanta mayor razón debes resucitar a tu Hijo!”. Dios murió como un hombre para que los hombres vivan, el Hijo de Dios ha sido crucificado para elevarnos hasta el cielo.

Agustín de Hipona: Cantad al Señor un cántico nuevo. El hombre nuevo lo sabe; el viejo, no. El hombre viejo es la vida vieja, y el nuevo, la nueva. La vida vieja se deriva de Adán, la nueva se forma en Cristo. En este salmo se dice a todo el orbe de la tierra que cante un cántico nuevo. En otro se dice esto más claramente: Cantad al Señor un cántico nuevo; cantad al Señor toda la tierra. (...) Cuando se dice al orbe entero que cante el cántico nuevo, se entiende que la paz canta el cántico nuevo. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque el Señor hizo maravillas. ¿Qué maravillas? Hace poco se leía el Evangelio, y leíamos en él las maravillas del Señor: ¡resucitar al hijo único de una madre viuda! (cf. Lc 7,12-15). Pero mayor maravilla es el haber resucitado de la muerte eterna a todo el orbe de la tierra que el haber resucitado al hijo único de una madre viuda. Luego cantad al Señor un cántico nuevo, porque el Señor hizo maravillas.

Casiodoro: El canto nuevo canta las maravillas del Señor. Son todas las curaciones del Evangelio, y, sobre todo su misma resurrección, ¡nunca se había visto nada semejante!

Regula Benedicti: Recordemos siempre de lo que dice el Profeta [David]: Sirvan al Señor con temor. Y también: Canten sabiamente. Y: En presencia de los ángeles te alabaré. Consideremos, pues, de qué manera hemos de asistir ante la presencia de la Divinidad y de sus ángeles, y estemos en la salmodia de tal modo que nuestra mente concuerde con nuestros labios.

 

ORACIONES TRADICIONALES INSPIRADAS EN LOS SALMOS DEL REINO 

Envía Señor, tu salvación a nuestros corazones, Tú, que has hecho conocer tu justicia a todos los pueblos paganos, en favor de aquellos que estaban perdidos, concédeles, cuando vuelvas, tu misericordia por la que Tú fuiste juzgado (Serie Romana).

Nosotros, tus, servidores, te ofrecemos nuestras alabanzas sobre las cítaras de nuestro corazón y mediante el canto de un salmo. Te pedimos, Dios y Padre, de sanarnos por tu santo brazo y protegernos en tu salvación en Cristo, que ya ha sido manifestado a todos los pueblos paganos (Serie Africana).

Es para aplaudir al Señor que los ríos baten palmas. A ti no sólo la voz de los predicadores te rinde homenaje, sino también el celo por las buenas obras te rinde culto (Serie Hispana).

Señor, los hombres te han visto en nuestra humanidad, después de tu nacimiento y al que los confines de la tierra han contemplado, después de haberles sido anunciado; Tú que desde antiguo fuiste anunciado por la voz de los profetas, te has manifestado en estos tiempos siendo glorificado por los himnos entonados por los pueblos, te rogamos nos concedas que nuestros cuerpos te estén siempre consagrados en perfecta pureza, para que Tú, autor de la luz, nos ilumines sin cesar y habites en nosotros por siempre jamás (Oración en la circuncisión del Señor) (Serie Visigótica).

  

¿COMES MUCHAS VECES POR DÍA?,

¡NO DEJES DE ALIMENTARTE CADA DÍA!

¡REPITE, ASIMILA, VIVE LA PALABRA! REPITE UNA Y OTRA VEZ:

{inspirando}

 ¡Hoy nos ha nacido un Salvador!

{espirando}

 ¡El Mesías, el Señor!